Conecta con nosotros

Barahona

Enerio, Arelis y David me salvaron la vida.Por Praede Olivero Féliz.

Publicado

en

Por Praede Olivero Féliz.

A finales del año 1990, en el último periodo de los 10 años finales de gobiernos balagueristas, se desató una terrible persecución política contra la juventud, particularmente contra los estudiantes y de manera especial contra los dirigentes de la UNER, de los que yo formaba parte, aunque ya había sido reemplazado por Omar Lazala como máximo dirigente de la organización estudiantil.

En mi contra la persecución fue terrible, solo comparable con la desatada contra mi persona a partir del 23 de junio del año 1976, cuando tuve que abandonar mi pueblo de Barahona, en una especie de exilio interno, recorriendo gran parte del país y finalmente residiendo y estudiando en Azua hasta que regresé a Barahona el 16 de mayo del año 1978, cuando el PRD y Don Antonio Guzmán Fernández derrotaron a Balaguer en las urnas, poniendo fin a los doce años de Balaguer caracterizados por la represión, prisión, tortura, desaparición y muerte de hombres y mujeres progresistas.

Esa persecución del 1990 provocó el apresamiento de amigos, familiares y compañeros, que me hizo tomar la decisión de entregarme en el Palacio de la Policía al que me acompañaron el Dr. Wilson Gómez Ramírez, por el Colegio de Abogados, el Agrimensor Mario Suriel, Secretario General de la UASD, y el Br. Eric Vidal, directivo de la Asociación de Estudiantes de Enriquillo.

Era Jefe de la Policía Nacional el General Rodríguez Arias, hermano del profesor Dr. Enerio Rodríguez Arias, miembro de la Comisión Electoral de la UASD, que acaba de fallecer llenando de luto a la Universidad Autónoma de Santo Domingo y al país; el servicio secreto lo dirigía el Coronel Campusano y el Departamento de explosivos lo dirigía el Coronel Madé.

La bienvenida me la dieron los presos que me despojaron de lo poco que tenía, luego me encerraron en una celda donde estaba preso un joven del barrio Capitolio, que era del PCD, a él Campusano y dos agentes del servicio secreto lo golpearon y torturaron en mi presencia, dejándolo que no se podía valer por sí mismo, teniendo yo que ayudarle en todo, y a mí me amenazaron con matarme.

A diario mi esposa me llevaba de comer y mi primo David Olivero Segura, cristiano, alto dirigente reformista, me visitaba para reclamar que me pongan en libertad, con una solidaridad que lo ponía en riesgo, como también me la brindaron el Maestro Ramón Camacho Jiménez y el Profesor Lic. Rafael Peralta Romero.

De la universidad, de mi pueblo Barahona, personalidades y organizaciones progresistas reclamaban mi libertad, y en esas circunstancias el General Rodríguez Arias hizo que me llevaran a su despacho.

Al llegar al despacho vi tres fotos en su escritorio, la de Maximito, la de Pimentel y la mía, tres barahoneros a los que solo yo sobrevivo.

Le pregunté al General que significaba eso y me respondió que ante la muerte de los otros dos yo era el máximo jefe del Comando Caamañista que ellos dirigían.

Eso me provocó risa, era la comparación de dos cuadros políticos militares, con un dirigente estudiantil, luchador e intectual del movimiento estudiantil y político.

El General Rodríguez Arias me preguntó por una fecha y que donde yo estaba ese día, no pude contestarle de una vez y le pedí permitirme una llamada para que me llevaran mi agenda. Llamé a mi esposa y le pedí que me enviara la agenda, mi primo David, que vivía al frente de nosotros, me la llevó.

El General afirmó: “Ese día usted viajó con Maximito a Barahona” y como ya tenía la agenda abierta con mis notas de ese día, le dije; “ No señor usted está equivocado, sus chivatos lo han desinformado, yo viaje a Barahona ese día en un minibús y a mi lado iba la Doctora Arelis Matos, que es la Fiscal del servicio secreto en el Palacio de la Policía.”El General tomó el teléfono, hizo una llamada y le pidió a su interlocutor subir urgentemente a su despacho, y al instante llegó la misma Doctora Arelis Matos.

El General Rodríguez Arias preguntó a la Magistrada: ¿Dónde estaba usted tal día?, ella abrió su cartera, sacó una pequeña agenda, la abrió en la fecha indicada y le contestó: “Ese día viajé a Barahona con Praede al lado y hablamos todo el camino”; el General, asombrado y desarmado le hizo otra pregunta: ¿Usted lo conoce bien? -Le respondió: – Muy bien, mi mamá lo trata como un hijo y fue su profesora.

El la despidió con mucha cortesía y mostrándose más relajado.Ante su insistencia acusatoria, aunque más suave, le sugerí llamar a su hermano, el Profesor Dr. Enerio Rodríguez Arias, miembro prominente de la Comisión Central Electoral de la UASD, que podía hablarle de mí y de los grupos estudiantiles; me complació y lo llamó.

La conversación de hermanos, afable, se podía escuchar, le habló maravillas de mí, de mi preparación, participación en el movimiento estudiantil y mi condición de dirigente de la UNER, de la FED y delegado al Consejo Universitario… hablaron mucho más hasta que se despidieron, pidiéndole Enerio que me ponga en libertad.

Seguimos hablando, ya la actitud no era de interrogatorio y acusación, lo que aproveché para denunciar lo que el Coronel Campusano le había hecho a Narciso, me dijo que eso no era posible y lo llamó, me hizo repetir la denuncia y la repetí, el General le pidió una explicación y le dijo que a unos policías se le había ido la mano.

El General Rodríguez Arias, fingiendo o indignado lo mandó a retirarse con un lenguaje fuerte. Se produjo un silencio prolongado, el general marcó el teléfono y solicitó a quien había llamado presentarse a su despacho.En menos de un minuto llegó el Coronel Madé, jefe de explosivos, gordito en contraste con la figura delgada del Coronel Campusano, el General le ordenó llevarme a mi casa y que no me molestaran mientras él dirigiera la Policía.

A mí me dijo un sermón final, de crítica a mi historial revolucionario, a lo que reaccioné diciéndole, a modo de despedida: “General, gracias, pero a la historia no se renuncia”, frase que sirvió de título a la denuncia que escribí y publiqué en la ocasión.

Por todo lo ocurrido doy gracias a Dios, a Enerio, Arelis y David, porque creo que sus intervenciones y las de otros, me salvaron la vida

SOBRE EL AUTOR

Los conceptos emitidos por medio de esta plataforma son única y exclusiva responsabilidad del escritor. SUR INFORMA RD. no es, ni se hace responsable de los mismos, ya que su objetivo al recibirlos en redacción son únicamente la difusión. SUR INFORMA RD, esta registrado Bajo la marca LUGPRESS DIGITAL MEDIA GROUP. Reg. Mercantil No.973BH-PF. Copyright © 2026

wpChatIcon
wpChatIcon