La infraestructura invisible será clave para las organizaciones
Según el IDC el mantenimiento de sistemas tradicionales es hoy la principal fuente de sobrecostos. Y Forrester advierte que hasta el 80% del presupuesto de TI se destina únicamente a mantener lo existente. Por lo tanto, si una organización no transforma la base, lo nuevo no es evolución.
“La modernización sostenible no es un salto abrupto del on-premise a la nube ni de máquinas virtuales a contenedores. Es un viaje progresivo, hecho de pasos inteligentes que reducen riesgos, generan mejoras visibles y se alinean con el negocio sin detener la operación. Optimizar lo que ya existe, automatizar lo repetitivo, integrar nuevas prácticas sin destruir lo que funciona. Esa es la diferencia entre disrupción y madurez”, señala Alejandro Dirgan, líder de la plataforma RHEL para Latinoamérica en Red Hat
Según Dirgan elverdadero cambio llega cuando los equipos de TI dejan de ser vistos como simples solucionadores de problemas y se convierten en protagonistas que habilitan el futuro del negocio. Para lograrlo propongo un marco simple: visionar, inspirar y actuar. Visionar implica imaginar una TI que impulse la estrategia. Inspirar significa traducir cada logro técnico en valor tangible para la organización. Actuar es dar pasos concretos: estabilizar, automatizar, medir, repetir.
“Medir cierra el ciclo y, al mismo tiempo, lo reinicia. La transformación no se valida con discursos, sino con datos. Cuando los tiempos se reducen, los incidentes bajan y los costos se optimizan, el equipo de TI deja de percibirse como centro de costos y se reconoce como generador de valor estratégico”.
En las empresas ocurre algo similar. Podemos mostrar aplicaciones modernas y proyectos de inteligencia artificial, pero si la infraestructura invisible sigue siendo frágil, el crecimiento será limitado y el riesgo permanente. La modernización real comienza en lo esencial: fortalecer la base operacional, que casi siempre vive en el sistema operativo. Cuando esa base es consistente, segura y diseñada para entornos empresariales —como sucede con plataformas maduras como Red Hat Enterprise Linux— lo nuevo puede escalar con confianza.
Cuando esa transformación es completa, el negocio crece más rápido. No porque adopte la última tendencia, sino porque construye sobre una plataforma consistente, resiliente y preparada para evolucionar. Todo viaje empieza con una conversación honesta sobre el punto de partida. Entender dónde estamos, mapear fricciones, alinear expectativas. A partir de ahí, cada paso suma valor.
La infraestructura invisible no busca protagonismo. Pero cuando se transforma, se convierte en el motor silencioso que acelera todo lo demás.
SOBRE EL AUTOR












