Internacional
Portaaviones nuclear de EE. UU. se despliega en Oriente Medio en medio de tensiones regionales
El USS Abraham Lincoln arribó a la zona como parte de una misión de seguridad y estabilidad, informó el Comando Central estadounidense
Miami.– El portaaviones nuclear estadounidense USS Abraham Lincoln, junto a su grupo de combate, llegó a Oriente Medio como parte de un despliegue militar destinado a reforzar la seguridad regional, informó este lunes el Comando Central de Estados Unidos (Centcom).
A través de un comunicado difundido en redes sociales, el Centcom indicó que el buque y las unidades que lo acompañan se encuentran operando en la región para apoyar la estabilidad, sin ofrecer detalles sobre el número de embarcaciones involucradas ni mencionar de forma directa a Irán.
El organismo, con sede en Florida, precisó que la tripulación del USS Abraham Lincoln (CVN-72) realiza labores de mantenimiento rutinario mientras la nave transitaba por el océano Índico el pasado 26 de enero. El portaaviones forma parte de la clase Nimitz, considerada por la Marina de Estados Unidos como la más grande del mundo.
De acuerdo con información oficial, estos buques están diseñados para apoyar operaciones aéreas contra objetivos marítimos, terrestres y costeros, además de participar en misiones sostenidas de proyección de poder en respaldo de Estados Unidos y sus aliados.
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El despliegue se produce luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara el envío de una “flota enorme” hacia aguas cercanas a Irán, en el contexto de la situación interna que enfrenta ese país por protestas contra su gobierno.
En respuesta, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Baghaei, declaró que la presencia militar estadounidense no influirá en la capacidad defensiva de Irán, aunque advirtió que podría generar mayor inestabilidad en la región.
Las autoridades iraníes han acusado a Estados Unidos e Israel de estar detrás de las protestas registradas en su territorio, a las que califican como acciones terroristas. Mientras el gobierno iraní reporta más de 3,100 fallecidos, organizaciones civiles opositoras elevan la cifra por encima de 5,400 muertes.



